Cómo los sistemas sanitarios y fitosanitarios pueden respaldar el comercio sostenible y la resiliencia climática
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A medida que el cambio climático reconfigura la producción y el comercio de productos agrícolas, los sistemas sanitarios y fitosanitarios desempeñan un papel fundamental a la hora de ayudar a los países a crear resiliencia, salvaguardar la salud y aprovechar las oportunidades de mercado. Las experiencias de los proyectos que han recibido apoyo del Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (STDF) muestran que reforzar la inocuidad de los alimentos y la sanidad animal y vegetal para facilitar el comercio también puede beneficiar el medio ambiente, la resiliencia climática y la conservación de la biodiversidad.

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"El STDF ha sido pionero en el estudio de las conexiones entre las cuestiones sanitarias y fitosanitarias y la integración de las cuestiones ambientales ya desde 2012." 
David Boyer, STDF External Assessment (2022)
 

Reconociendo los estrechos vínculos entre los sistemas sanitarios y fitosanitarios y el medio ambiente, el STDF ha elaborado un Plan de acción ambiental para integrar consideraciones ambientales en toda su labor, siempre que sea posible y pertinente.

Una situación de beneficio mutuo: reducir los riesgos ambientales y aumentar el comercio
En muchos países en desarrollo, los agricultores se enfrentan a una triple dificultad: deben cumplir las prescripciones sanitarias y fitosanitarias para acceder a los mercados, al tiempo que se ajustan a las presiones fluctuantes de las plagas y enfermedades exacerbadas por el cambio climático y reducen los efectos ambientales asociados a las prácticas agrícolas.
 

"Los agricultores buscan alternativas más seguras y productos de nueva generación y de menor riesgo. Pero también deben poder utilizar productos convencionales de protección fitosanitaria conformes a las normas internacionales del Codex, cuando sea necesario, para protegerse contra las plagas graves y evitar pérdidas catastróficas." 
Excmo. Sr. Dacio Castillo, Embajador y Representante Permanente de Honduras ante la OMC
 

Las iniciativas innovadoras respaldadas por el STDF en África, Asia y América Latina han demostrado cómo puede abordarse ese equilibrio. Los proyectos que promueven el uso de bioplaguicidas y la mejora de las prácticas de gestión de plagas han permitido a los agricultores reducir su dependencia de los productos químicos, mejorando al mismo tiempo el cumplimiento de los límites máximos de residuos (LMR) del Codex.

En Asia, unos estudios sobre el terreno de determinados cultivos producidos por millones de pequeños agricultores mostraron que la combinación, al final del ciclo de producción, de bioplaguicidas con productos convencionales de protección fitosanitaria reducía los niveles de residuos de plaguicidas en un 50%. Sobre la base de los resultados, los Gobiernos han tomado medidas para mejorar el diálogo con el sector privado y fortalecer las políticas y los reglamentos sobre bioplaguicidas. Esto está contribuyendo a una adopción más amplia en toda la región y está ayudando a los agricultores a cumplir las prescripciones en materia de importación, mientras participan en la transición hacia una mayor utilización de alternativas más inocuas para el medio ambiente.

Además de los beneficios que conllevaron para la explotación agrícola, estas iniciativas fortalecieron la cooperación entre las distintas partes interesadas de los sectores público y privado, dentro de las regiones y entre ellas, incluso con asociaciones industriales sin fines de lucro como CropLife, que representa a los principales fabricantes mundiales de plaguicidas, bioplaguicidas, semillas y productos de biotecnología. Las asociaciones entre las autoridades gubernamentales encargadas de la agricultura, la salud, el comercio y el medio ambiente, junto con las organizaciones regionales y la industria, apoyaron enfoques más coherentes y coordinados para armonizar las reglamentaciones y reducir los costos del comercio.
 

"Uno de los escollos principales para reducir la dependencia excesiva de los plaguicidas químicos sintéticos en muchos países de África Meridional es la falta de marcos de política eficaces que promuevan la incorporación de soluciones sostenibles, como los bioplaguicidas, en los programas de lucha contra las plagas. El proyecto financiado por el STDF desempeñó un papel trascendental, al respaldar la elaboración de esos marcos de política a nivel regional y nacional."
Kenneth Chipere, Analista Principal del Ministerio de Agricultura, Mecanización y Desarrollo de la Irrigación de Zimbabwe
 

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En África Meridional, el proyecto del STDF dio lugar a directrices armonizadas para el registro de bioplaguicidas y agentes de control biológico, que fueron adoptadas en 2025 por los 16 Estados miembros de la Comunidad de Desarrollo de África Meridional. Además de simplificar los reglamentos en toda la región, lo que reduce los costos del comercio para el sector privado, esto ha fomentado la adopción más amplia de una gestión sostenible de las plagas.

Los agricultores de los países en desarrollo también se han enfrentado a dificultades para acceder a los mercados cuando no existen LMR reconocidos internacionalmente para sus cultivos tropicales, como el aguacate o el mango. La generación de datos para establecer LMR es costosa, lo que puede desalentar la inversión en plaguicidas más nuevos y de menor riesgo para los cultivos especiales que son usuarios de plaguicidas de uso limitado a escala mundial. Los proyectos del STDF en África, Asia Sudoriental y América Latina ayudaron a salvar esta brecha apoyando el desarrollo de LMR del Codex para plaguicidas más nuevos y de menor riesgo para cultivos como el aguacate, el banano, el mango y otros frutos tropicales cultivados ampliamente en los países en desarrollo, lo que permitió a los agricultores acceder a nuevas herramientas de protección fitosanitaria y cumplir las prescripciones en materia de exportación.
 

"Los proyectos regionales del STDF en África, Asia y América Latina facilitaron el registro de plaguicidas de bajo riesgo para productos como el aguacate y el mango. Esto se tradujo en la adopción de nuevas herramientas de protección fitosanitaria que aumentaron en cerca de un 20% los ingresos agrícolas medios de los cultivadores en los países beneficiarios. A raíz de estos éxitos, en 2018 se creó la Minor Use Foundation (Fundación Mundial para los Usos Menores)".
Anna Gore, Fundación Mundial para los Usos Menores
 

Las innovaciones digitales también están reduciendo considerablemente la huella ambiental del comercio agrícola mundial. Un ejemplo es la solución ePhyto de la CIPF, que sustituye a la certificación basada en papel con documentación electrónica y reduce el uso de papel, el transporte de mensajería y los viajes innecesarios por parte de los comerciantes y los funcionarios, al tiempo que simplifica los procesos de certificación.

La labor de la Alianza Mundial para la Facilitación del Comercio (GATF) ha demostrado que cada certificado fitosanitario electrónico reduce las emisiones en un promedio de 8,4 kg de CO2 equivalente. Aunque la reducción de emisiones para una sola transacción pueda parecer escasa, el efecto acumulativo es sustancial. A nivel mundial, la adopción del sistema ePhyto ya ha evitado la emisión de más de 64.000 toneladas de CO2, equivalentes a la capacidad de absorción del carbono de casi 3 millones de árboles.1 

En conjunto, estas iniciativas muestran cómo el fortalecimiento de la capacidad sanitaria y fitosanitaria sobre la base de las normas internacionales puede apoyar la sostenibilidad ambiental y, al mismo tiempo, ayudar a los agricultores y exportadores a competir en los mercados mundiales.

Crear cadenas de valor resilientes al clima

La variabilidad climática afecta cada vez más a los sistemas de producción agrícola, agravando los riesgos relacionados con las plagas, la contaminación y las pérdidas posteriores a la cosecha. Como se destaca en la Nota informativa del STDF, reforzar la resiliencia es, por lo tanto, esencial para garantizar la seguridad alimentaria y la participación sostenida en el comercio internacional.

Por ejemplo, en Burkina Faso un proyecto del STDF abordó el problema generalizado de la contaminación por aflatoxinas en el maíz, que perjudica tanto a la salud humana como al comercio. A medida que suben las temperaturas y las pautas meteorológicas se vuelven cada vez más variables, el riesgo de contaminación por aflatoxinas aumenta, lo que pone de relieve la importancia de sistemas sanitarios y fitosanitarios eficaces para gestionar los riesgos relacionados con la inocuidad de los alimentos y para mantener el acceso a los mercados. Gracias a la introducción de nuevas herramientas (Aflasafe) y a la mejora de las prácticas agrícolas en el marco del proyecto, los agricultores pudieron gestionar mejor los riesgos en toda la cadena de valor, desde la producción hasta el almacenamiento. En consecuencia, la contaminación por aflatoxinas disminuyó un 75%, lo que contribuyó a un aumento del 31% de las exportaciones de maíz entre 2018 y 2021, y a un aumento sustancial de los medios de subsistencia de los agricultores.

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Proteger la biodiversidad y los ecosistemas mediante la sanidad vegetal

El comercio crea oportunidades para los agricultores y los exportadores, pero también puede ofrecer vías para que las plagas vegetales y las especies invasoras se propaguen a través de las fronteras, poniendo en peligro a los ecosistemas, la biodiversidad y la producción agrícola. Por lo tanto, los sistemas eficaces de sanidad vegetal son fundamentales para facilitar el comercio seguro y proteger los ecosistemas y la biodiversidad. La Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) estima que las especies exóticas invasoras generaron costos económicos mundiales de aproximadamente 423.000 millones de dólares EE.UU. en 20192, lo que pone de relieve la magnitud de sus efectos ambientales y económicos. Los proyectos del STDF en Guinea, el Togo, el Senegal y Etiopía han ayudado a los países a impedir la entrada y propagación de organismos nocivos mediante la mejora de las inspecciones en frontera, la actualización de las listas de plagas reglamentadas y la promoción de la gestión integrada de plagas.

En Mozambique y Sudáfrica, un proyecto del STDF abordó el problema de las especies invasoras de la mosca de la fruta, que amenazaban la producción hortícola y limitaban las oportunidades de exportación. Mediante una asociación coordinada entre los sectores público y privado, el proyecto estableció zonas libres de plagas y zonas de escasa prevalencia de plagas, y se benefició de sistemas de vigilancia, herramientas digitales y cooperación regional. Estos esfuerzos permitieron a los productores cumplir estrictos requisitos de importación, lo que dio lugar a un aumento del 260% de las exportaciones de aguacate en Mozambique entre 2020 y 2023 y abrió nuevos mercados de exportación. Al mismo tiempo, esas medidas ayudaron a reducir los riesgos de plagas y a proteger la biodiversidad agrícola en toda la región.
 

"El proyecto se destacó como pionero por su enfoque, que establecía zonas libres de plagas y zonas de escasa prevalencia de plagas en una región tan extensa ... Los datos empíricos sugieren que existe una correlación positiva entre el mantenimiento del acceso a los mercados y la definición de zonas de bajo riesgo para el comercio de frutas, sobre todo en el caso de mercados principales —como el de la UE— que aplican una reglamentación estricta en relación con las plagas consideradas."
Project Economics Consulting, evaluación externa

Otro proyecto del STDF apoyó la aplicación de la Norma Internacional para Medidas Fitosanitarias sobre el embalaje de madera (NIMF Nº 15) en África, contribuyendo a reducir el riesgo de propagación de plagas de la madera que amenazan los bosques y la biodiversidad a través del comercio internacional.

En Niue, una donación para la preparación de proyectos del STDF apoyó el establecimiento de un santuario de abejas libre de enfermedades, que permitió a los productores locales ampliar la producción de miel y acceder a nuevos mercados de exportación, propiciando al mismo tiempo un aumento de los ingresos de los pequeños agricultores. Asimismo, contribuyó a la conservación de la biodiversidad de las abejas y a la protección de los servicios de polinización que son fundamentales para la salud de los ecosistemas. La iniciativa también creó oportunidades para restablecer la población de abejas en otras islas del Pacífico afectadas por plagas y enfermedades, apoyando la resiliencia regional. La iniciativa muestra cómo las intervenciones sanitarias y fitosanitarias específicas pueden apoyar medios de subsistencia sostenibles, conservando al mismo tiempo la diversidad biológica y fortaleciendo los ecosistemas de los que depende la agricultura.

Comercio seguro y resultados sostenibles

En todos estos diversos proyectos, el mensaje es claro: los sistemas sanitarios y fitosanitarios pueden reportar beneficios que van mucho más allá de la facilitación de un comercio seguro. La integración de las consideraciones de sostenibilidad ambiental, resiliencia climática y diversidad biológica en los sistemas sanitarios y fitosanitarios puede generar beneficios duraderos para los productores, los ecosistemas y las economías.

Mediante la introducción de enfoques más innovadores para abordar los problemas de los plaguicidas, hacer frente a la contaminación por aflatoxinas e impedir la propagación de especies invasoras, los proyectos que han recibido el apoyo del STDF ha demostrado que el comercio seguro y la sostenibilidad ambiental pueden ir de la mano.

A medida que el cambio climático y las presiones ambientales se intensifican, es hoy más importante que nunca identificar estas innovaciones y ampliar su escala para facilitar el comercio seguro y beneficiar al planeta. Gracias a las asociaciones, la innovación y el intercambio de conocimientos, el STDF seguirá apoyando a los países en la creación de sistemas comerciales que sean no solo más seguros, sino también más resilientes y sostenibles.
 

Más información:

Plan de Acción para la Integración de las Cuestiones Ambientales 2025-2030
External Learning Assessment, 2024: Environment, Biodiversity & Climate Change (Evaluación externa del aprendizaje: medio ambiente, biodiversidad y cambio climático)
Nota informativa, 2023: Fortalecimiento de los sistemas sanitarios y fitosanitarios para mitigar el cambio climático y adaptarse a él
Policy Brief, 2024: Promoting the Use of Biopesticides for Safe Trade and Environment in Asia (Informe de políticas: promover el uso de biopesticidas en beneficio de un comercio seguro y del medioambiente en Asia)


Proyectos destacados del STDF:

Biopesticidas: África Meridional – Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIIGB); Asia – Asociación de Asia y el Pacífico de Instituciones de Investigación Agraria (APAARI); América Latina – Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
LMR de plaguicidas: África – Oficina Interafricana de Recursos Animales de la Unión Africana (AU-IBAR); Asia Sudoriental – Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN); América Latina – IICA.
Otros proyectos: ePhyto – FAO; Burkina Faso – Unidad Nacional de Ejecución del MIM; Guinea y Togo – Comité de Enlace de Europa con África, el Caribe y el Pacífico (COLEACP); Senegal – Comité de Enlace entre Espíritu Empresarial, Agricultura y Desarrollo (COLEAD); Etiopía – FAO; África Meridional: mosca de la fruta – Consejo de Investigación Agrícola – Cultivos Tropicales y Subtropicales (ARC-TSC); NIMF Nº 15 – Instituto Internacional de Estudios Sociales (ISS), Universidad Erasmus de Rotterdam.; Pacífico: apicultura – AsureQuality Limited.